Una escapada a Montellano y Ronda

El sábado pasado me he levantado con ganas de pasar el día fuera. El tiempo acompañaba, una temperatura agradable y el cielo completamente despejado. Hacía tiempo que tenía ganas de ir a Ronda, no me preguntéis por qué, pero siempre que voy allí regreso con buenas sensaciones a mi casa. Así que nos fuimos en coche hasta allí.

Para ir a Ronda, desde Sevilla, cogimos la A-376 dirección Utrera, en Utrera la circunvalación y salimos por la A-375 dirección El Coronil, para enganchar con la A-384 y finalmente en Campo Huerta cogimos el desvío de la A-374 hasta llegar a Ronda. Como no me gusta correr mucho con el coche el recorrido me ha llevado, más o menos, 2h35min, pero el camino se hace tranquilamente dos horas y veinte minutos.

Una vez en Ronda, eran las 11 y media, fuimos a ver el Puente Nuevo, uno de los iconos de la ciudad. Este puente es de finales del S.XVIII, en directo es impresionante su majestuosidad. Para verlo en todo su esplendor te recomiendo coger un camino desde la Plaza de María la Auxiliadora. Las vistas son espectaculares, desde la parte alta del puente se observa con total claridad el río y su espléndida panorámica con una caída de 100 metros. En nuestro caso, por el plan de viaje, hemos ido por la mañana, pero esta zona es especialmente hermosa en los atardeceres.

Saliendo del puente a pocos metros está el Paseo de la Alameda del Tajo, un sitio ajardinado, ideal para estirar las piernas en un ligero paseo para abrir boca antes de almorzar. En este parque está el mirador, y en el que paramos por un momento para ver las vistas que ofrece. Callejeamos un poco, y fuimos dirección la Plaza del Socorro para tomarnos un vermú y el peque se tomara un zumo en una de las terrazas que allí hay antes de comer.

Para comer fuimos callejeando por Ronda a coger el coche para ir a comer a Taberna Café Tropicana. Nos habían hablado muy bien de este sitio, así que no lo pensamos. Es un sitio moderno, estilo contemporáneo, con una carta variada y con muy buena pinta. Los precios son razonables para lo que sirven y el trato es excelente. La verdad, nos fuimos con una muy buena sensación.

Alargamos el postre y la sobremesa para descansar un poco antes de ir a la plaza de toros de la Real Maestranza, otro de los indispensables cuando visites Ronda. Esta plaza de toros es una de las más antiguas y monumentales. Una vez dentro la arquitectura de esta plaza no puede dejarte indiferente.

Sobre las siete y media de la tarde abandonamos Ronda de regreso a casa. De forma casual decidimos detenernos en Montellano. Montellano queda más o menos a mitad de camino, por lo tanto, sobre las 8 y media estábamos en este pueblo, en pleno atardecer. Para ser un pueblo pequeño tiene una gran historia y cultura. Después de callejear por sus características calles de arquitectura tradicional andaluza fuimos a visitar la Parroquia de San José, de principios del siglo XVIII.

Acabamos cenando en el Restaurante Deli. En él disfrutamos de una agradable y riquísima cena de comida casera tradicional. La verdad, tendremos que repetir porque se nos quedaron ganas de probar muchos platos de la carta que veíamos que se dirigían a otras mesas.

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