Escapada de Semana Santa a Marchena

La pasada Semana Santa nos escapamos a Marchena. No creo que haga falta que te explique los motivos por los que visitar Marchena. Marchena es uno de los pueblos con más encanto de Andalucía, tiene ese algo especial que este pueblo flamenco te mostrará una vez que estés allí. Nos fuimos los tres a pasar dos días y una noche. Os cuento mi experiencia:

Para llegar a Marchena cogimos la A-92. En esta carretera, más o menos, hay una hora de camino hasta llegar al desvío que te lleva a la carretera de Écija-Jerez. Una vez en ésta en 5 minutos estás en Marchena. También se puede ir por la A-4 y en Carmona coger el desvío A-380 en la carretera de Marchena. Eso ya depende lo que te guste conducir y la autopista, pero en esta segunda ruta que te propongo tardas algo menos de hora y media, cuando por la que hemos ido es poco más de una hora.

A la hora de alojarnos es cuando viene el drama, los hoteles son escasos a km a la redonda, solo hay un pequeño hostal en el pueblo (a los emprendedores, tomad nota). Afortunadamente para nosotros, una de las mejores amigas de mi mujer tiene un piso allí porque sus padres eran de este pueblo. En los alrededores hay alquileres de casas rurales para grupos de 6 a 8 personas.
Una vez asentados en el piso fuimos a pasear por el pueblo, es muy tranquilo, pero para los amantes del arte es un pueblo lleno de tesoros. Este pueblo está declarado Conjunto Histórico-Artístico, y la verdad, no es para menos.

Los dos días que pasamos allí, fueron extraordinarios, la experiencia de pasar las procesiones de Semana Santa en un sitio que lo vive con la pasión allí vivida es un auténtico lujo. No es de extrañar que su semana santa esté declarada Interés Turístico Nacional de Andalucía. El valor cultural que tiene es increíble, las imágenes y los cantos de saetas. Realmente se nos han puesto los pelos de punta, y se me vuelven a erizar mientras escribo esto al recordarlo.

Destacar también de nuestra visita el museo Zurbarán, es un edificio que llama la atención ya desde el exterior, y una vez que descubres los secretos que guarda dentro, sales más impresionado todavía. También vale mucho la pena visitar la Iglesia de Santa María de la Mota.

La conclusión está clara, el nivel cultural de esta visita es innegable y no te va a defraudar en absoluto.

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