Vacaciones con niños en Fuengirola

El pasado verano, en nuestras vacaciones de septiembre nos fuimos en familia a Fuengirola. Fuimos casi una semana para desconectar y dejar nuestras mentes despejadas. Allá nos fuimos a la Costa del Sol a disfrutar de una de las zonas costeras de Andalucía con más renombre.

Para llegar a Fuengirola fuimos por la A-92, a la altura de Antequera nos desviamos dirección sur por la A-45 y antes de llegar a Málaga cogemos la A-7 dirección Fuengirola. Son casi tres horitas de viaje, así que vete concienciado al volante, nosotros paramos a desayunar en Antequera, que más o menos es la mitad del recorrido, pero si decides hacerlo del tirón se lleva bien.

Esta vez la familia decidió que nos podíamos permitir un capricho y nos alojamos en el Hotel Casa Consistorial. Yo iba un poco temeroso por la decisión. Al llegar allí, situado en la misma plaza del ayuntamiento, mi parecer ya cambió. Es un lujo de hotel, precioso. Las habitaciones son muy modernas, muy confortables y las instalaciones del hotel no tienen nada para reprochar. Además la ubicación es ideal, está en una plaza céntrica, muy tranquila, muy bien cuidada, de noche es preciosa, a escasos minutos de la playa y la zona del puerto deportivo andando. Una elección más que acertada.

Pues bien, nuestros días en Fuengirola, han sido de desconexión y de relax, por lo tanto no voy a repetir lo mismo en cada uno de los días que estuvimos, pero básicamente han sido playa, terraceo y descansar en el hotel.

Por las mañanas, después de desayunar el peque no podía evitar pegarse un chapuzón en la fantástica piscina del hotel, muchas de esas veces acabábamos nosotros con él. Como por las mañana el sol apretaba mucho, solíamos dar un paseo callejeando un poco por la ciudad, comprar alguna chorradita, como pulseritas o recuerdos de vacaciones para vecinos y familiares. Íbamos a la playa más o menos una hora a darnos un baño de antes de la comida.

Como las playas son largos arenales y muy similares visualmente, íbamos con nuestras mochilitas y plantábamos el campamento según nos apeteciera. Por la zona del puerto hay mucha alternativa a la hora de comer y tomar un aperitivo y siempre con ambiente. Pues lo que te estaba contando, comíamos con calma y luego sí que nos dábamos una buena sesión de playa. Íbamos al hotel a darnos una ducha relajada y salíamos a cenar.

Como puedes ver, unas vacaciones de encefalograma plano, pero que de vez en cuando vienen bien. Fuengirola es un sitio ideal para disfrutar de sol, de playa y de desconexión. El ambiente en la ciudad es muy sano y agradable.

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