Una escapada de fin de semana a Huelva

Nuestro primer destino este 2016 ha sido Huelva. Nos fuimos de fin de semana el sabado pasado y lo hemos disfrutado mucho. Esta ciudad de fusión de culturas y con gran pasado histórico la tenía en mente desde hace meses, hasta este fin de semana que nos decidimos definitivamente.

Llegar a Huelva desde Sevilla es muy sencillo, simplemente hay que coger la A-49 y al llegar al Polígono Industrial de Tartesos coger el desvío hacia la ciudad. No hay pérdida, ni complicación. La duración es de una hora y cuarto.

Esta vez pasamos la noche en el Senator Huelva Hotel. Es un hotel sencillo y con una buena calidad precio. Las habitaciones son confortables, limpias y con todo lo necesario para pasar una estancia perfecta. El desayuno es muy completo, con zumo de naranja natural y café con nespresso.  Como característica visual del hotel, el increíble patio interior que puedes ver de suelo a techo. En el hotel todo perfecto, nada que reprochar.

Después de dejar las cosas en el hotel fuimos a dar un paseo a la Cuesta Maneli. Es un precioso paseo que nos muestra la naturaleza en estado puro, en un aspecto virgen, dando una clara lección que lo moderno y actual puede respetar el entorno. Como no era verano no nos costó dejar el coche en el parquin habilitado. Este camino atraviesa una duna de unos 1200 metros, que te lleva hacia la playa. Id con calzado cómodo, hay alguna pendiente y son unos 30 minutos andando hasta llegar a la playa (quedan otros treinta minutos de vuelta), nosotros fuimos por la mañana, pero desde los acantilados tiene que haber una puesta de sol preciosa.

Fuimos a comer a un sitio cercano a la Plaza de San Pedro, porque queríamos ver la Parroquia Mayor de San Pedro, la verdad, nada que destacar respecto a la comida.

La parroquia tiene un diseño diferente, ubicada en la Plaza de San Pedro, muy bonita y que hace que se pueda ver la iglesia con claridad. La influencia de la arquitectura de la iglesia es variada, aunque predomina el estilo mudéjar. Esta mezcla de culturas e influencias es lo que, tal vez, la haga tan atractiva y llamativa. En el interior el punto fuerte es el retablo.

Al salir, nos dirigimos a la zona del palacio de congresos, por esa zona es donde se encuentran el mayor número de bares de tapas y restaurantes. Así que eso es lo que hicimos, desde donde estábamos callejeamos por la zona, plaza de las monjas y alrededores, parando donde nos llamaba la atención a tomarnos una cervecilla fresca con su respectiva tapa.

A la mañana siguiente fuimos a ver la Catedral de Huelva, que queréis que os diga, nos sentimos un poquillo decepcionados. Más que una catedral, es una iglesia grande, y aun así, no es la iglesia más grande de Huelva. Pues bien la Catedral de la Merced se encuentra en la plaza de la Merced y lo más destacable es su fachada renacentista del Siglo XVII, poco más.

Este ha sido mi pequeño resumen de nuestra escapadita a Huelva, espero que os haya entretenido como a nosotros visitar esta fantástica ciudad.

Escapada de Semana Santa a Marchena

La pasada Semana Santa nos escapamos a Marchena. No creo que haga falta que te explique los motivos por los que visitar Marchena. Marchena es uno de los pueblos con más encanto de Andalucía, tiene ese algo especial que este pueblo flamenco te mostrará una vez que estés allí. Nos fuimos los tres a pasar dos días y una noche. Os cuento mi experiencia:

Para llegar a Marchena cogimos la A-92. En esta carretera, más o menos, hay una hora de camino hasta llegar al desvío que te lleva a la carretera de Écija-Jerez. Una vez en ésta en 5 minutos estás en Marchena. También se puede ir por la A-4 y en Carmona coger el desvío A-380 en la carretera de Marchena. Eso ya depende lo que te guste conducir y la autopista, pero en esta segunda ruta que te propongo tardas algo menos de hora y media, cuando por la que hemos ido es poco más de una hora.

A la hora de alojarnos es cuando viene el drama, los hoteles son escasos a km a la redonda, solo hay un pequeño hostal en el pueblo (a los emprendedores, tomad nota). Afortunadamente para nosotros, una de las mejores amigas de mi mujer tiene un piso allí porque sus padres eran de este pueblo. En los alrededores hay alquileres de casas rurales para grupos de 6 a 8 personas.
Una vez asentados en el piso fuimos a pasear por el pueblo, es muy tranquilo, pero para los amantes del arte es un pueblo lleno de tesoros. Este pueblo está declarado Conjunto Histórico-Artístico, y la verdad, no es para menos.

Los dos días que pasamos allí, fueron extraordinarios, la experiencia de pasar las procesiones de Semana Santa en un sitio que lo vive con la pasión allí vivida es un auténtico lujo. No es de extrañar que su semana santa esté declarada Interés Turístico Nacional de Andalucía. El valor cultural que tiene es increíble, las imágenes y los cantos de saetas. Realmente se nos han puesto los pelos de punta, y se me vuelven a erizar mientras escribo esto al recordarlo.

Destacar también de nuestra visita el museo Zurbarán, es un edificio que llama la atención ya desde el exterior, y una vez que descubres los secretos que guarda dentro, sales más impresionado todavía. También vale mucho la pena visitar la Iglesia de Santa María de la Mota.

La conclusión está clara, el nivel cultural de esta visita es innegable y no te va a defraudar en absoluto.

Una escapada a Montellano y Ronda

El sábado pasado me he levantado con ganas de pasar el día fuera. El tiempo acompañaba, una temperatura agradable y el cielo completamente despejado. Hacía tiempo que tenía ganas de ir a Ronda, no me preguntéis por qué, pero siempre que voy allí regreso con buenas sensaciones a mi casa. Así que nos fuimos en coche hasta allí.

Para ir a Ronda, desde Sevilla, cogimos la A-376 dirección Utrera, en Utrera la circunvalación y salimos por la A-375 dirección El Coronil, para enganchar con la A-384 y finalmente en Campo Huerta cogimos el desvío de la A-374 hasta llegar a Ronda. Como no me gusta correr mucho con el coche el recorrido me ha llevado, más o menos, 2h35min, pero el camino se hace tranquilamente dos horas y veinte minutos.

Una vez en Ronda, eran las 11 y media, fuimos a ver el Puente Nuevo, uno de los iconos de la ciudad. Este puente es de finales del S.XVIII, en directo es impresionante su majestuosidad. Para verlo en todo su esplendor te recomiendo coger un camino desde la Plaza de María la Auxiliadora. Las vistas son espectaculares, desde la parte alta del puente se observa con total claridad el río y su espléndida panorámica con una caída de 100 metros. En nuestro caso, por el plan de viaje, hemos ido por la mañana, pero esta zona es especialmente hermosa en los atardeceres.

Saliendo del puente a pocos metros está el Paseo de la Alameda del Tajo, un sitio ajardinado, ideal para estirar las piernas en un ligero paseo para abrir boca antes de almorzar. En este parque está el mirador, y en el que paramos por un momento para ver las vistas que ofrece. Callejeamos un poco, y fuimos dirección la Plaza del Socorro para tomarnos un vermú y el peque se tomara un zumo en una de las terrazas que allí hay antes de comer.

Para comer fuimos callejeando por Ronda a coger el coche para ir a comer a Taberna Café Tropicana. Nos habían hablado muy bien de este sitio, así que no lo pensamos. Es un sitio moderno, estilo contemporáneo, con una carta variada y con muy buena pinta. Los precios son razonables para lo que sirven y el trato es excelente. La verdad, nos fuimos con una muy buena sensación.

Alargamos el postre y la sobremesa para descansar un poco antes de ir a la plaza de toros de la Real Maestranza, otro de los indispensables cuando visites Ronda. Esta plaza de toros es una de las más antiguas y monumentales. Una vez dentro la arquitectura de esta plaza no puede dejarte indiferente.

Sobre las siete y media de la tarde abandonamos Ronda de regreso a casa. De forma casual decidimos detenernos en Montellano. Montellano queda más o menos a mitad de camino, por lo tanto, sobre las 8 y media estábamos en este pueblo, en pleno atardecer. Para ser un pueblo pequeño tiene una gran historia y cultura. Después de callejear por sus características calles de arquitectura tradicional andaluza fuimos a visitar la Parroquia de San José, de principios del siglo XVIII.

Acabamos cenando en el Restaurante Deli. En él disfrutamos de una agradable y riquísima cena de comida casera tradicional. La verdad, tendremos que repetir porque se nos quedaron ganas de probar muchos platos de la carta que veíamos que se dirigían a otras mesas.

Minas de Riotinto, un dia en un lugar “marciano”

En la provincia de Sevilla hay unas explotaciones mineras abandonadas que son mucho mas famosas que las minas de Villanueva del Río, en parte porque son un lugar único en todo el mundo y la NASA las eligió como el lugar óptimo para explorar ciertos aspectos sobre el planeta Marte. Sus impresionantes explotaciones al aire libre son espectaculares. Más de lo que me pensaba, la verdad. Pero lo mas curioso de todo es el río, llamado como no “riotinto”, ya que su color es rojo, tan rojo como el vino. Y no se trata de un color que venga de la contaminación o de las minas. El color rojo es natural ya que lo crean un curioso grupo de bacterias que viven dentro de sus aguas.

Ir a Minas de Riotinto

Ir hasta las Minas de Riotinto desde Sevilla es sencillo, sólo hay que coger la carretera E-803 en dirección a Cáceres (la nacional N-630) y al llegar al nivel de El Algarrobo hay que tomar la carretera nacional N-433 durante unos kilometros, hasta que de nuevo las indicaciones de tráfico te señalen que te desvies para coger una carretera regional en dirección a Riotinto. Nosotros lo hicimos el sábado pasado, ir allí ha pasar del día. Tardamos casi 2 horas ya que hicimos una parada antes de llegar, pero en unos 90 minutos podriamos haber llegado.
El paisaje tiene algo de marciano, no sólo por los enormes agujeros y transformaciones que han creado la explotación minera, sino por la totalidad del ambiente. Llegar hasta la zona del río  no es sencillo porque no está señalizado por ninguna parte. Hay dos puntos en los que te puedes acercar al río, uno está cerca de la estación de tren y otro está justo antes de llegar a la mina de Peña de Hierro. Nosotros fuimos a este último porque el de la estación de tren no lo encontrábamos. Para acceder hay que dejar el coche en el descampado que hay justo antes de llegar a Peña de Hierro. Desde aquí se llega hasta el mirador, esto sí que está señalizado y a partir de aquí puedes dar un paseo por la orilla del río. Es impresionante el color que posee e incluso las orillas porque se forman una especie de algas de color amarillo realmente llamativas.